Zugarramurdi: mitos y leyendas

Existen lugares mágicos en el mundo, lugares que transmiten, lugares en los que el misticismo está presente en cada piedra, en cada riachuelo que lo circunda, en cada bestia que pasta en sus verdes prados. Y no, no hay que irse al otro lado del mundo para poder visitarlos y disfrutar de esa sensación mezcla de misterio, paz, tranquilidad y leyenda. Uno de esos lugares se encuentra en la península ibérica, concretamente al norte de Navarra, en el Pirineo Occidental, superando el valle de Baztan y muy cerca de Dantxarinea, uno de los pasos fronterizos entre España y Francia, y ese lugar es Zugarramurdi, el pueblo de las brujas, un lugar en el que las leyendas, la fantasía y la realidad se combinan para ofrecer al visitante un viaje al pasado.

Prados de Zugarramurdi

Prados de Zugarramurdi

Llegamos a Zuga impulsados por el capricho y las ganas de seguir viajando y descubriendo Euskal Herria, en un viaje que duró en total 28 días y en los que pude visitar tanto el País Vasco del Estado Español como el País Vasco Francés. Tras una semana de San Fermines y otros tantos rulando por Bilbao, Hernani, Álava, Eibar, Elgeta, Gernika, Mundaka, Bermeo, Hendaia, Irún, Donosti, Anglet, Bayona, Biarritz, Donibane Garazi, etc., decidimos visitar las cuevas de Zugarramurdi. Y, ¡menudo acierto!

Cueva de Zugarramurdi

Cueva de Zugarramurdi

Cuando se viaja mochila al hombro y con bajísimo presupuesto, se ha de estar dispuesto a pasar por prácticamente todo tipo de situaciones, desde dormir en un parque (sino se encuentra alojamiento), tirarse tres días comiendo mal y durmiendo peor, hasta alojarse en casas de gente que no conoces de nada. Y eso nos ocurrió antes de llegar a Zuga. Veníamos desde Cambo Les Bans, en Francia, un pueblito situado cerca de la frontera con España, donde nos dejó el tren. Las conexiones en esa zona entre pueblos son muy malas, ya que la mayor parte de localidades suelen ser aldeas aisladas y, o se tiene coche, o se anda, o se esperan jornadas maratonianas hasta que llegue el autobús (eso si hay conexión de autobús entre los pueblos que quieras visitar), o se hace autostop. Así que antes de esperar una jornada maratoniana y/o andarnos casi 30 kilómetros, nos decantamos por la última opción: autostop.

Panorámica de Zugarramurdi

Panorámica de Zugarramurdi

Un amable francés nos recogió en Cambo para llevarnos a Ezpeleta, donde él vivía. Sin embargo, mientras hablábamos durante el trayecto le dijimos que nosotros en realidad queríamos ir a Zugarramurdi, entonces el amable hombre se desvió cerca de 10 kilómetros para dejarnos en Dantxarinea, el paso fronterizo que está a tan sólo 5km de Zugarramurdi. Agradecidos, nos pusimos rumbo carretera (y montaña) arriba en dirección Zuga, y de cuando en cuando levantábamos el pulgar para ver si algún coche se apiadaba de nuestra alma, ya que por aquellos lares, en plenos Pirineos y a finales de julio a medio día, caía un sol de justicia. Y así fue como, pulgar arriba y armados con la mejor de nuestras sonrisas conocimos a Aline, nuestra particular ángel de la guarda en Zuga y una de las mujeres más increíbles y generosas que he tenido la oportunidad de conocer on the road

Aline y sus amigos, nuestros ángeles de la guarda

Aline y sus amigos, nuestros ángeles de la guarda

Aline nos montó en su furgoneta y nos llevó directos a su casa. Y es que, en menos de cinco minutos, la conexión que sentimos con ella fue auténtica e instantánea y, visto que no teníamos donde alojarnos, salvo en algún baserri abandonado, ella se ofreció a darnos techo durante nuestra estancia en su preciosa Zugarramurdi. Nos soltó en su caserón, nos dejó las llaves y se fue a entrenar a la montaña, ya que Aline es una todoterreno que se ha escalado el Aconcagua y el Mont Blanc, entre tantas otras moles. Nos duchamos, nos cambiamos de ropa y salimos en dirección a las cuevas.

La casa de Aline, flipando la flipela

La casa de Aline, flipando la flipela

El complejo cárstico de las Cuevas de Zugarramurdi se encuentra rodeado de un verde prado y un bonito bosque pirenáico. La cueva principal, de unos 400 metros, se puede visitar hasta el anochecer. Al uso no viene a ser una cueva “tradicional” con estalactitas y estalagmitas, ni sus paredes están recubiertas de pinturas prehistóricas. No obstante, las cuevas de Zugarramurdi, quizás por la historia que aconteció entre sus muros allá por los siglos XVI y XVII, le han dotado de un atractivo único. Fue escenario de ritos paganos, o al menos, eso cuentan los libros de historia.

Akelarre

Akelarre: descripción gráfica

De hecho la propia palabra akelarre se forjó en Zugarramurdi. Cuentan que en las cuevas mujeres y hombres se reunían bajo la luz de la luna para practicar orgías, festines y danzas alrededor del fuego. No obstante, si vamos más allá, akelarre, realmente significa “prado donde pasta el macho cabrío”. Según cuentan algunos vecinos de la localidad, como Marifa, una sabedora de la historia de Zugarramurdi, quizás como hay pocas, apunta a que la historia de Zugarramurdi está deformada por halos de leyenda y fantasía, pues siempre es más bonito quedarse con lo místico que con la historia oficial.

El Río del Diablo

El Río del Diablo

Marifa me contó que el verdadero motivo del proceso inquisitorial más grave y de mayor trascendencia llevado a cabo contra la brujería fue el que instruyó el tribunal de la Santa Inquisición de Logroño, en un auto de fe celebrado el 7 de noviembre de 1610 y que acabó acusando a 29 vecinos de Zugarramurdi, de los cuales seis fueron quemados vivos y cinco en efigie, ya que habían muerto en la prisión de Urdax, localidad vecina de Zugarramurdi. Sin embargo, Marifa opina que el verdadero motivo de aquel auto de fe y aquella condena fue un motivo político y económico más que religioso ya que el Monasterio de Urdax posee un molino y los vecinos de Zugarramurdi habían de ir a moler los cereales a Urdax, pagando un diezmo por hacer uso de él, fue cuando los vecinos de Zugarramurdi se independizaron de Urdax al construir su propio molino cuando comenzaron los problemas para los vecinos de Zuga ya que, el Monasterio de Urdax comenzó a perder dinero pues Zugarramurdi era un importante activo para las arcas del Monasterio.

Cueva de Zugarramurdi

Cueva de Zugarramurdi

No obstante, historias y leyendas aparte, el complejo de las Cuevas de Zugarramurdi así como casi todo el Valle del Baztan, invitan a adentrarse en él para escuchar los ecos de aquellos días. Zuga está incluida en la Ruta de la Brujería. Y sorprende que este pueblo con poco más de 200 habitantes, de grandes casonas blancas y rodeado de un verde intenso, haya pasado a los anales de la historia por leyendas tan fantásticas. De hecho, Alex de la Iglesia rodó en el año 2011-2012, la película Las Brujas de Zugarramurdi entre los muros de las cuevas. Sin duda, es una experiencia única visitar el complejo cárstico de Zugarramurdi, sumergirse entre leyendas y deleitarse con las decenas de cuentos y fábulas que pueblan el folklore vasco.

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2 Respuestas a “Zugarramurdi: mitos y leyendas

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